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Cerdo

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FAQ Cerdo

La carne de cerdo es una de las más consumidas a nivel mundial. Además, aparte de ser muy jugosa y tener una fácil preparación, se puede aprovechar casi todo el cuerpo del animal, así como muchos de sus subproductos como el jamón o el chorizo.

Por otro lado, también existen infinidad de métodos de preparación de la carne de cerdo: Al vapor, ahumado, al horno, frito, en salazón… adaptándose a todos los gustos.

Esta es una pregunta muy ambigua. Para la ciencia, la carne de cerdo es roja, debido a que su contenido en mioglobina es superior al de la carne de ave. Sin embargo, según la tradición, la carne blanca es aquella que cuenta con un color pálido antes y después del cocinado, como le sucede a la carne de cerdo. Es por esto que para la ciencia se trata de una carne roja y para la cocina, de una carne blanca.

Si los niños ya están incorporados a la dieta familiar es totalmente recomendable que consuman carne de cerdo gracias a su alto contenido en vitaminas y minerales. Aunque será recomendable que la preparación se realice de manera sencilla (Asada u horneada) y vaya acompañada de raciones de verduras, hortalizas o legumbres.

Existen numerosas recetas con las que preparar el cerdo dependiendo de la parte que queramos cocinar. Una buena carrillera en salsa o estofada, la costilla te permite hacerla a la brasa para darle un toque ahumado, así como el bacon y la panceta se pueden hacer a la plancha. Las posibilidades son infinitas, depende de lo que busques: rapidez, jugosidad, sabor…

Las partes con menos grasa siempre van a ser las menos jugosas, entre las que podremos optar por el lomo, solomillo o la cabezada. Si, por otro lado, buscamos esa jugosidad extra, podemos encontrar las costillas, la panceta o el torrezno. Aunque todo hay que decirlo, esa jugosidad dependerá de la forma de cocinar el cerdo y las horas que le dediquemos.

Según que parte de la carne de cerdo se consuma, será necesario un proceso de ablandamiento de la misma, ya que si se cocina de la forma errónea puede quedar tersa y dificultar su corte o masticado. Algunos trucos para ablandar la carne son: Romper las fibras dándole golpes con un mazo, cubrirla de leche durante una hora, marinarla con ingredientes cítricos o cortar la carne al revés de sus fibras para conseguir romperlas y obtener esa jugosidad deseada.